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Quien era?

 

Leyendo a Euclides

Al leer el título y el nombre del autor de este texto alguien pensará en alguna contribución de crítica matemática; no quiero negar que el atento lector pueda encontrar también algo de esto aquí. Pero no es la razón de ser del presente trabajo, que en mi pensamiento estaría completamente perdido si llegara a ser considerado de matemático para matemáticos, si no pudiera cautivar la atención de lectores precisamente no matemáticos; aun si pudiera pasar por un libro de historia de la matemática.

Yo, para escribir tal libro, no tengo erudición.

La moderna crítica histórica de la ciencia -no tan moderna, diremos para puntualizar, como para no alcanzar las dimensiones del siglo- parte del presupuesto evolucionista, tomado ciertamente a préstamo de la biología, pero muy bien acomodado para poner en el olvido el poder creativo de la personalidad humana que mal se conforma con la presente era mecánica. Establece entonces en primer lug r una cronología que, cuando se extiende a la antigüedad, tiene a menudo sus bases muy inseguras. Desde luego, no es que queramos poner en duda la cronología histórica en sentido estricto, proporcionada por los monumentos y por los grandes hechos militares, políticos y sociales; pero consideramos muy débil el valor documentario de citas y recuerdos insertos en los trabajos científicos de cualquier época cuando pensamos en la poca confianza que puede tenerse aún hoy en las atribuiciones de paternidad desparramadas por las citas bibliográficas, mientras podría pensarse que la facilidad de las comunicaciones y la imprenta deberían ser suficientes para eliminar la eventualidad de repetir noticias por simple oído.

Y sobre esta cronología, la crítica va luego bordando una filiación de las ideas, recogiendo indicios de analogías muy a menudo arbitrarias. Pues es bien cierto que cada uno absorbe necesariamente del ambiente en que vive; y si es estudioso, absorbe sin querer de quien le ha precedido en la contemplación y en la reflexión; pero las reacciones del espíritu son infinitas, y no siempre son de comprensión, de consentimiento, de adaptación o de obediencia, frecuentemente también son de oposición y de crítica.

Los Elementos de Euclides constituyen la composición científica más antigua y extensa que nos haya llegado en una integridad casi perfecta; y, suerte singular, composición de una ciencia que no ha cambiado desde entonces sus fundamentos, de modo que su lectura, todos lo saben, ha quedado en todo actual; suerte singular, repito, cuando pensamos que no le han faltado a veces, y aun en tiempos recientes, los ataques del empirismo para quitarle su aureola de verdad física, los que sin embargo han dejado inalterada su importancia como verdad práctica y como fundamento teórico de toda matemática.

La crítica histórica se pregunta cómo ha podido formarse tal acervo de conocimientos y ordenarse en sólida construcción tan poco común. Descubre entonces por noticias fragmentarias, generalmente sin documentos certeros, que desde tres o cuatro siglos antes de Euclides, quizá más, los griegos practicaban geometría; acaso una geometría puramente utilitaria heredada de otros pueblos, más antiguos; acaso una geometría entre mística y física; y descubre también que aun el título de "Elementos" no es nada nuevo y original; al contrario es algo tradicional como para nosotros "tratado" o "curso". ¿Serán luego los Elementos de Euclides una recopilación más o menos buena, más o menos adulterada, que un modesto profesor ha redactado en forma de apuntes útiles para sus alumnos y qye han tenido la suerte de parecer útiles también a muchas personas cultas y a muchos alumnos de las generaciones siguientes? ¿O será tan desatinado emprender una vez la lectura imaginando al filósofo-matemático, que tiene fe en el valor moral de la capacidad razonadora del hombre, y que prueba sus fuerzas en la construcción de un inútil monumento deductivo, que no tiene otro fin que el de alegrarse al mirar cómo parece la realidad plegarse para hacerse espejo de la invención abstracta?

Debo aclarar que, aun habiendo siempre tenido para con la obra euclidiana consideración mucho mayor que para la de un recopilador, mi reconocimiento de ella fue hasta tiempos muy recientes el que cualquier matemático tiene de la obra madre de la Geometría. Al encararla bajo el otro aspecto, se me desplegó delante una unidad y una armonía que han compensado el esfuerzo. Quisiera que el lector, que no tiene necesidad de ser matemático, me acompañara con igual sentimiento.

Para este lector no matemático no creo inútil una advertencia y es que el autor matemático ha creído poder seguir charlando a veces sin temor de asustarlo con alguna abstrusería del arte. En tal caso no tiene más que pasar por alto el detalle y seguir leyendo a continuación, pues el sentido esencial saldrá ileso.

 

© Beppo Levi, 1947

 

Es una alegría muy grande, para mí. hija de Beppo Levi, llegar a saber que jóvenes matemáticos están hoy interesados en reeditar Leyendo a Euclides, libro escrito hace más de 50 años, y que tuvo para el autor un significado muy especial. En efecto, por un lado el libro le brindaba la oportunidad de dirigirse a un público más vasto que el de matemáticos puros, aunque siempre interesado en el desarrollo del pensamiento humano; por el otro, precisamente le permitía expresar su profundo interés en ese pensamiento, distinguiéndolo, en su valor de abstracción, de la simple representación de hechos materiales.

El libro consta de dos partes: una primera que puede considerarse una introducción histórico-filosófica a los Elementos de Euclides, y una segunda en la cual se presentan los Elementos con sus principales características.

(...)

© Laura Levi


LEYENDO A EUCLIDES
de LEVI, BEPPO

Lengua: Spanish
Encuadernación: Tapa blanda
Colección: FORMACION DOCENTE. MATEMATICA
1ª Edición
Año de edición: 2007
Plaza edición: BUENOS AIRES

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